Día de Ñoquis

12 meses, 12 rollos, 12 fotos y 36 ñoquis

Rollo 1 / Kodak Portra 400 / Olympus i zoom 28-75 mm
Estaba dudando si continuar con Día de ñoquis. Subieron todos los precios: los rollos, los revelados, el café, el alquiler. Y algo que he notado a mis 30 es que lo que querés que suba, baja; y lo que querés que baje, sube.
 
El 20 de diciembre fui a revelar un rollo a un lugar más cerca de mi trabajo: Lomography embassy Barcelona. Había un sorteo de 2 euros que serían unos 90 pesos uruguayos. Sentí la misma sensación que viví a mis 7 años cuando gané Cuentos de la selva en la correcaminata de la escuela 183, sensación que también tuve a los 15 cuando gané un viaje a Bariloche. 
 
Sabía que iba a ganar el sorteo. Elegí el número 89, un número para nada especial en mi vida.  Pero seguí mi gut, dirían en The Pitt.
 
Los reyes llegaron y gané el sorteo. Gané una cámara 120 de 97 años, un rollo  y un taller de revelado en blanco y negro. Todito por dos euros.(*)
 
Le dije a Faf que por un momento me sentí como ese padre al que Dios le pide que sacrifique a su hijo y casi lo hace, pero Dios le dice que no. Que solo lo estaba poniendo a prueba. Que volviera a ser feliz. “Dios aprieta pero no ahorca”, nos hacían repetir en las clases de catequesis.
 
Faf me respondió con una cita de alguien que no recuerdo:
 
VOS: “Érase cierta vez un hombre que en su infancia
había oído contar la hermosa historia de cómo
Dios quiso probar a Abraham, y cómo éste so-
portó la prueba, conservó la fe y, contra esperan-
za, recuperó de nuevo a su hijo. Siendo ya un
hombre maduro volvió a leer aquella historia y le
admiró todavía más, porque la vida había sepa-
rado lo que se había presentado unido a la piado-
sa ingenuidad del niño. Y sucedió que cuanto más
viejo se iba haciendo, tanto más frecuentemente
volvía su pensamiento a este relato: su entusias-
mo crecía más y más, aunque, a decir verdad,
cada vez lo entendía menos. Hasta que al fin, ab-
sorbido por él, acabó olvidando todo lo demás y
su alma no alimentó más que un solo deseo: ver a
Abraham; sólo tuvo un pesar: no haber podido
ser testigo presencial de aquel acontecimiento”
 
Subscribo cada palabra. Ganar el sorteo fue la señal que necesitaba para seguir con este compromiso absurdo en el que me metí.

Este año sumé al desafío de Día de Ñoquis a mi Olympus MJ II, mi bebé zombie que resucitó con el obturador roto. No funciona muy bien, pero como dicen en un taller de risografía: abraza el error 🙂

Mi bebé zombie tiene cargado un rollo Ilford 400 de 36 exposiciones en blanco y negro. Dispararé en todos los 29 de cada mes, así que, si no me fallan las matemáticas, sacaré 3 fotos por mes y revelaré el rollo en diciembre de 2026.

* ⁠Fui al taller de revelado en blanco y negro en Cameras and Films. No sé si algún día tendré el equipamiento para revelar en mi casa o en alguna casa pero me reí un montón con Joan por aquí su instagram por si quieren seguir su trabajo. Así que si la quieren pasara muy bien -y aprender- vayan a los talleres de este personaje. 
 
 

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